Alberto y Rafael explican que es normal tener miedo pero que es posible perderlo a medida que se aprende a convivir con la diabetes.
Tenía miedo, como todo el mundo, tenía miedo de tener que estar sujeto a tenerte que pincharte todos los días, hasta cierto punto es lógico, pero cuando uno se da cuenta de la mejora que eso representa, dices “pero por dios por qué no lo habré hecho antes”…es así de sencillo.