En este apartado se incluye las valoraciones que hacen las personas que han compartido su experiencia sobre la definición y sus creencias sobre el origen del problema.
Hay que tener en cuenta que aún se está investigando en esta área y que parece que la evidencia científica está en desarrollo. Tomamos de referencia a la Organización Mundial de la Salud que indica lo siguiente (Febrero 2025): La COVID-19 puede provocar una afección grave a largo plazo que se conoce como «afección pos-COVID-19» o «COVID-19 prolongada» y que causa diversos síntomas que suelen debutar dentro de los tres meses posteriores a la COVID-19 inicial y duran al menos dos meses. La COVID-19 prolongada puede afectar a la capacidad para realizar actividades cotidianas, como trabajar o realizar labores domésticas.
Afección pos-COVID-19 (COVID-19 prolongada por Organización Mundial de la Salud.
Tener conocimiento sobre el concepto de COVID-19 como un problema a largo plazo ha sido diferente según los casos. Una de las participantes, sanitaria, considera que tenía conciencia de que los síntomas que tenía eran lo que se estaba denominando en ese momento COVID Persistente. En otros casos fue el personal sanitario quien utilizó este término para explicar los síntomas que tenían.
A Silvia le aplicaron el término de covid persistente a los síntomas que tenía:
Victoria, que es médica, comenta la evidencia existente relativa al COVID Persistente disponible al año de iniciarse la pandemia. La cita que se presenta a continuación se relaciona con sus publicación en Health Affairs y en un medio generalista estatal. (Ver Historia )
Hasta el 26 de julio de 2021 el COVID-19 infectó a más de 194 millones de personas y causó más de 4 millones de muertes en todo el mundo. Después de la infección aguda por el SARS-CoV-2, algunas personas continúan sufriendo síntomas incapacitantes, persistentes o cíclicos, durante meses e incluso más de un año. COVID persistente es el término adoptado colectivamente por los pacientes para describir estos síntomas a largo plazo después de una infección aguda. Ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Salud bajo los términos "síndrome post COVID" y "secuelas post-agudas de la infección por SARS CoV-2", respectivamente. Los estudios muestran que entre el 5 y el 20 por ciento de los pacientes con COVID-19 se ven afectados a largo plazo. El desarrollo del COVID persistente no parece correlacionarse con la gravedad de la enfermedad durante la fase aguda de la infección. La presentación clínica del COVID persistente es variable. En un metaanálisis recientemente publicado en “The Lancet”, describieron más de 205 síntomas relacionados con diez sistemas de órganos diferentes. Estos síntomas incluyen fatiga, dificultad para respirar, dolor generalizado, dolor en el pecho, dolores musculares, palpitaciones, fiebre persistente y disfunción cognitiva, entre otros. Esta heterogeneidad y complejidad en el desarrollo de los síntomas probablemente han dificultado el reconocimiento de esta nueva enfermedad.
Un aspecto relevante según sus experiencias es que es algo que afecta no sólo a personas adultas sino también a menores de edad.
Isabelle explica el tipo de perfil que está acudiendo a la asociación de pacientes a la que pertenece.
HIPÓTESIS SOBRE EL ORIGEN
En relación a las creencias sobre el origen de lo que en ese momento se denominaba COVID Persistente debaten entre que se trata de un virus vascular o bien que es el COVID-19 que se queda “hospedado” o “escondido” ya sea en el cerebro o en tejidos. A algunas personas, como a Laura, les han contado que puede actuar como un herpes zóster, “que queda alojado y ataca cuando las defensas están más bajas”. Isabelle y A. explican lo que les han dicho y lo que opinan.
Isabelle apoya la tesis del reservorio viral mientras cita otras hipótesis sobre el Covid Persistente.
A. comparte lo que le han explicado:


