PAREJA
Edad en el momento de la entrevista: 45 y 47 años
Género: Femenino y masculino
Fecha de primer contagio: ambos marzo 2020
Fecha de la entrevista: septiembre 2020
Inicio
En torno al diez de marzo de 2020 ella empezó a sentirse muy cansada y con dolor de cabeza y en las articulaciones, pero pensó que se debía a la actividad previa de acompañamiento durante el ingreso hospitalario de su padre unido a su carga de trabajo, también en el hospital. Sospechó de COVID-19, aunque su pareja no creía que cayera tanta coincidencia, a pesar de haber visto casos en ese centro hospitalario. Aun así, empezaron a dormir separados, pero luego él tuvo fiebre de forma más rápida y también mucho agotamiento. Se confinaron ambos.
La pérdida de gusto y olfato apareció de repente, cuando todavía no se hablaba de esos síntomas. El test de PCR positiva fue la de ella, él no pudo hacérsela.
Vivencias
Vivieron los comienzos del uso del teléfono y de aplicaciones sanitarias en la gestión de la pandemia. En su caso no pidieron una baja laboral, sino que tomaron días de vacaciones y después pudieron teletrabajar. Tampoco avisaron a otras personas que habían sido contactos estrechos suyos, como compañeros/as de trabajo, en un momento en el que no se sabía tanto al tiempo que dicen que había mucha “desinformación por demasiada información”.
La recuperación de ella sucedió en la mitad de tiempo que la de él, que estuvo dos semanas con mucha tos, pero hasta que no dieran negativo debían permanecer en casa. Probaron a hacer ejercicio en su domicilio cuando durante el confinamiento se pasó a hacer el mayor número posible de actividades con conexión de internet. Un familiar les llevaba la compra y se creó un chat de grupo telefónico con toda la vecindad de su escalera para ayudarse, hasta el punto de dejarse comida en la puerta sin entrar en contacto o charlas por los balcones del edificio.
El mayor miedo que pasaron fue el de haber podido infectar al padre de ella que estaba enfermo, pero no fue así; tampoco a otros familiares con los que tuvieron contacto y en contextos sin mucha ventilación. Son conscientes de haber tenido mucha suerte por esto y por ellos mismos.
Recomendaciones
Ambos recomiendan no entrar en pánico en caso de contagio. Y, ella, como sanitaria recomienda a la profesión sanitaria que no tenga miedo y progresivamente se vuelva al contacto más cercano con sus pacientes. Opina que es necesario aumentar los recursos para la sanidad pública, por ejemplo, más personal.
Por otro lado, al ámbito político nacional y europeo le pedirían que hubiera habido más previsión y coordinación.
Y, a la juventud, les pide más concienciación en la prevención.