La pandemia en general ha provocado transformaciones sociales (Ver Cambios sociales en Pandemia). Sin embargo, a esto se añade el cambio que ha provocado en su vida cotidiana seguir viviendo con síntomas de COVID-19 prolongado (Ver Impacto vida cotidiana COVID-19 prolongado) con implicaciones negativas en su vida social. La falta de energía, las dificultades para seguir las conversaciones o la necesidad de mayor silencio, al tiempo que las muestras de incomprensión recibidas o la sensación de ser una molestia para el resto, les ha llevado a contenerse de compartir lo que les pasa y/o autoaislarse.
Isabelle, muchas veces, opta por no decir nada sobre cómo se encuentra. Se mentaliza de su sintomatología y, además, tiene claro que tampoco es fácil para las personas de su entorno. (Ver Recomendaciones al entorno cercano).
Isabelle ha filtrado contactos porque además, señala, debe dosificar su energía y no quiere perderla en demostrar nada a nadie.
No obstante, cuentan que es posible seguir llevándose con amistades y familiares entre los cuales distinguen quienes no dudan de lo que les está pasando y aquéllas que no entienden su situación, pero aún así están. Por lo tanto, no todo tiene esa lectura negativa y hay quien sí ha sentido apoyo por parte de las amistades y eso las ayuda a sentirse mejor (Ver Impacto psicológico Covid-19 Prolongado).
Virginia dice ser amable con todo el mundo pero selectiva con quien tiene cerca, así que la respuesta por parte de su entorno seleccionado ha sido “fantástica” y describe la adaptación de alguna de sus rutinas sociales que ha hecho por y para ella.


