Antonio nos explica, con su gran sentido del humor, en qué consisten las sesiones de radioterapia a las que acudía.
"P: En la radio qué
E: que llega usted allí, a un sitio, y ya …, al hospital, allí lo hacen, lo ciclos esos de la radioterapia.
P: bien, tú te sientas allí
E: te sientas …
P: te acuestas, quieto sin moverte, parece un televisor, hace “uhuhuh”, se esconde, vuelve otra vez, se para enfrente y está un ratino allí, “ttittiit”, se va y a los cinco minutos “ruuuu”, se va. “Arriba.” Pues arriba.
E: ¿Y no nota usted luego ninguna molestia?
P: Nada, nada, nada, ni habla nadie allí, ni está nadie conmigo, yo solito.
Acompañante: ¿si tú notas molestias cuando te la hacen?
P: no, no, no noto molestias, lo que notaba era que estaba muy frío aquello y el primer día digo “no aguanto más.” Y entonces intentaron de ponerme dobles cojines abajo en los pies y doble en la cabecera.
E: Vale.
P: Pa´ levantarme un poquito más. Y entonces …
E: Mejor.
P: Eso fue el primer día, luego ya de maravillas, vamos molestaba un poquito pero había que aguantarlo, y no había más cojones. Y allí pues yo no veía a nadie, nada más que una encina que salía en la pantalla aquella”