Paqui incluso invita a que primen las características de la problemática antes que el diagnóstico aunque no crean que exista el TDAH.
"Que no le pongan nombre. Que si realmente no creen en el TDAH que no le pongan nombre, que no lo vean como una etiqueta, sino que se fijen realmente en cuál es el problema que está teniendo la persona, el niño, el adolescente, el adulto que lo sufre y que ayuden. Porque no se trata de algo temporal, no es una depresión, por ejemplo, derivada de ... Yo puedo tener un momento de bajón porque ha faltado alguien querido, pero eso es algo natural, que tienes un tiempo de plazo, un duelo que tienes que pasar y luego lo superas, se supone que lo superas. No se trata de algo parecido, se trata de algo que empieza en la infancia pero que perdura hasta la edad adulta. Y que soporte ... si no quieren poner nombre, si ellos creen que el TDAH no existe, vale, pero los síntomas que está teniendo la persona, ¿qué respuesta le dan a ello, qué soporte les dan?". Lo necesitan. Ellos son conscientes de que esas actitudes no son normales pero como lo etiquetan como TDAH ya no lo creen. Entonces, que no se fijen en el nombre, que se fijen en la situación que está viviendo la persona, en los baches que están teniendo, las dificultades que tienen y cómo superarlas, que para eso son profesionales de esa especialidad."