Sin embargo, para J.P es muy cómo utilizar el trasporte que le provee el sistema publico y dice que no se puede quejar.
“Cuando voy a (refiriéndose al centro sanitario) ella viene. Me pongo en contacto con una furgoneta que la pone la Seguridad Social y no me cuesta nada. Pues nada. Yo no me puedo quejar. (…) Todo. Todo gratis.”