Luis lo ejemplifica con el cambio en la forma de dirigirse a él.
"Cada vez es algo menos raro y me alegra el que haya gente que ya no diga "el tío que tiene TDAH" sino que me llame por mi nombre. A veces, eso es algo que ya nunca me pasa, sí de pequeño me pasaba, "el tío nerviosito", y ahora la gente me llama por mi nombre y mis amigos me llaman por mi nombre."