Carme cuenta que la dificultad de hilar un discurso fluido y con sentido por parte de su hijo Arnau (ver Personas diagnosticas de TDAH) les llevó a recurrir a Logopedia por recomendación de su escuela.
"La suerte que sí tuvimos es que no era hiperactivo. No era hiperactivo. Y eso también facilitó las cosas. Y después posteriormente, que fue más adelante, que quizá Arnau pues dos o tres años después nos aconsejaron que fuéramos al logopeda, ¿no? O era también en el mismo, en la misma época, porque él no coordinaba. Por ejemplo empezaba a describir una historia y …"