Eva acepta la diabetes como algo que forma parte de su viaje por la vida.
Ha venido a quedarse en tu vida… y… vamos, yo lo veo como tal…, mi azúcar viaja conmigo igual que viaja mi marido, igual que viaja mi hija pues… pues el azúcar también, y bienvenida al club, y ya está, y llevarnos lo mejor posible y punto.