Rafael se mide tres veces al día pero le han dicho que no es necesario.
Me miro tres veces al día, entonces me dijeron que tres veces era mucho, que me iba a hacer adicto a mirarme el azúcar, y yo dije que eso no es adicto, es control de mi enfermedad, porque el médico es el guía, pero el que tiene que controlar la enfermedad es uno mismo.